Siempre encuentro en la revista ROOM Diseño información y contenido que me enriquece y me apasiona. Como ha sucedido en su informe de tendencias dentro del área de Cocinas, titulado «Del feminismo del siglo XX a la innovación sostenible / La conexión cromática» . Donde demuestran que las cocinas del futuro fueron diseñadas por mujeres del pasado dentro de un mundo muy machista. Por lo que me sumo a que se reconozca que la cocina actual es deudora de un legado de conocimientos, bocetos y tradiciones, que pudieran surgir a raíz de los primeros movimientos feministas, cuyas integrantes elaboraron estudios sobre eficiencia doméstica buscando facilitar la cotidianidad de las mujeres.
Así lo expuso Christine Frederick en su libro The New Housekeeping: Efficiency Studies in Home Management (1913). Exponiendo que la cocina debía ser considerada un espacio digno de optimización, algo que repercutiera positivamente en el estilo de vida de quienes la usaban. Donde se puede leer: “El trabajo de la casa no es menos importante que el trabajo en una fábrica o una oficina, y debe ser tratado con el mismo respeto y diligencia”.

Cocinas Diseñadas por Mujeres
A partir de esta publicación se pueden ver diseños de cocinas realizadas por mujeres. Como la famosa (1926) de Margarete Schütte-Lihotzky. Una arquitecta Austríaca que recibió el encargo de diseñar una cocina estandarizada para unos pequeños apartamentos de Frankfurt (Alemania). El mundo estaba cambiando, con un rápido aumento de la vida urbana y mucha más gente viviendo en casas más pequeñas. Los apartamentos tenían que ser eficientes, funcionales y económicos.

Con el diseño de esta cocina revolucionó el diseño moderno. Ya que detrás de una cocina pequeña y de aspecto corriente, se escondía una historia de transformación social y de una arquitecta cuyas ideas siguen influyendo en el diseño de la cocina un siglo después. Donde adoptó un enfoque científico, basado en estudios de movimiento-tiempo, para crear una cocina que fuera lo más ergonómica posible para trabajar. Estaba familiarizada con el concepto del triángulo de trabajo en la cocina y lo incorporó a su diseño.
El espacio era compacto, de solo 1,9 x 3,4 metros, y el fregadero, la placa de cocción y el área de trabajo se colocaron de manera que se minimizara el movimiento de quien estuviera trabajando en la cocina.
También encontramos otras innovaciones, como superficies de trabajo continuas, una mesa de trabajo situada bajo la ventana para que entre luz natural y, junto al fregadero, un taburete de trabajo regulable. Y lo más moderno en esta época: el almacenaje integrado. Los armarios y cajones que permiten guardar los utensilios y el equipamiento de la cocina cuando no se utilizan. Son detalles que hoy damos por sentadas, pero que en los años 20 eran totalmente de vanguardia.

Diseño de una Cocina Integrada
La Cocina-Bar de Charlotte Perriand procede de un apartamento de la Unidad Habitacional de Marsella construido entre 1947 y 1952 por Le Corbusier. En 1946, Charlotte Perriand fue invitada a colaborar en el equipamiento de la celda estándar de la Unidad de Vivienda prevista para Marsella. Diseñando una nueva configuración de cocina integrada, presagiando la ergonomía y funcionalidad de los modelos modernos.
Donde desarrolló un modelo en el que la cocina estaba conectada al comedor mediante un pasa platos integrado en un armario colgante. Optando por una cocina-barra abierta en la que la anfitriona tuviera contacto directo con sus invitados. Esta cocina de dimensiones mínimas (4,8 m2) se compone de cuatro lados donde todo es fácilmente accesible. En tres de sus lados, una encimera de aluminio conecta todo en forma de “ U ”. El frigorífico y la lavadora, todavía reservados en aquel momento a una clientela adinerada, no están integrados en esta cocina. Por otro lado, debajo de la encimera se encuentran un hornillo y una nevera, así como un fregadero con su triturador de residuos.
La visión de Charlotte Perriand de la mujer en el centro del hogar y no relegada a un rincón para realizar sus tareas amas de casa, trabaja en esta cocina donde todo está cuidadosamente estudiado. Pensada hasta el más mínimo detalle, como superficie inclinada para colocar las ollas y muebles lo suficientemente altos entre la cocina y el comedor para ocultar el desorden de esta en un momento dado.
Hacia una Cocina Sostenible
Estos ejemplos respondían a inquietudes sociales del momento: optimización del espacio para construir viviendas sociales asequibles, racionalización de las funciones y trabajo en la cocina, papel del ama de casa y gestión de su tiempo… En la actualidad Paula Rosales, arquitectura y fundadora de KITCHEN For Life, se suma a la lista de mujeres que han dado un vuelco al diseño de la cocina. Donde la ergonomía, la economía espacial y la integración de la cocina en la vivienda, son motivo de investigación y aprendizajes recurrentes en sus proyectos. En este proyecto lo deja claro al definirlo como “un sistema de mobiliario de cocina sostenible, pensado para adaptarse a los cambios de la vida y de los espacios. Basado en principios de economía circular, en usar y no tirar, en cuidarnos y cuidar nuestro entorno aplicando el sentido común”.

Los diseños de esta mujeres nos demuestran que su visión sobre la cocina no solo sigue en vigor si no que van más allá, aportando conceptos que seguiremos viendo en las cocinas del futuro.










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